Este es un pequeño llamado desde lo más profundo de mi corazón para que Twitter siga siendo genial, al menos según mi opinión.
Es cierto decir que los blogs ya no son lo que eran y de ser considerados un medios, quedaron relegados a una plataforma más dentro del internet. Pero no discutiremos esto que da lo mismo en esta ocasión. Poco antes de que Twitter tuviera el gran impacto que hoy tiene, los blogs eran los amos y señores de las opiniones en internet, y de hecho en su época de mayor auge, casi todos los blogs hablaban de ellos: Weblogs. Posteaban y posteaban sobre blogs, de lo que deberían decir, de como llegar a más gente y de como estaba la blogósfera, etc. Demasiado para mí, aunque debo decir que yo también caí en esto. Pero eso era bastante aburrido porque no era la idea principal.
Así, como resumen, me carga que en un blog hable de los blogs. Es como si un diario hablara de la realidad de los diarios, cosa que no hace, hace su motivo de ser: dar noticias. En Twitter está pasando algo parecido actualmente.
Desde hace algún tiempo, y producto de muchos motivos, se ha empezado a hablar de Twitter… en Twitter. Eso lo hace fome y hace que se pierda un poco la gracia del servicio (a mi juicio): ideas rápidas y concisas. No creo que hayamos aprendido a sintetizar en 140 caracteres, tan solo decimos cosas que caben en este número, y en ocasiones sí sintetizamos. Es como hablar en vivo y en directo casi, porque hablas pensando poco (que no sin pensar). Pero cuando hablamos pocas veces nos referimos de como deberían ser las conversaciones, ¿por qué hacerlo en twitter? Que cada quién twittee lo que quiera y opine lo que quiera, pero no hay necesidad de criticar como uno u otro usa el servicio.
Si alguien no te pesca un reply o un DM, da lo mismo, es como si en la vida real alguien no quiere hablar contigo y se entiende. A diferencia de otros medios virtuales, Twitter se acerca bastante más que muchos otros a la forma de comunicarse realmente. Si una “celebridad” entra a Twitter no le puedes exigir nada… cada quién hace lo que quiera.
No seamos exigente, nadie es dueño de la verdad… y menos de Twitter.


