“Ella tampoco cerró los ojos. Mírame, mírame. ¿Me estaba mirando cuando yo la estaba mirando? Maldita duda. Quiero creer que así fue, pero la verdad es que lo más normal sería justo lo contrario… que no me mirara. ¿Por qué me iba a mirar? Está casada. Si no estuviera casada tampoco estaría acá. Argh, porqué mierda está casada, sí tiene mi edad. 21 años, 21 malditos años y ya está casada. Bueno, el tiene mejor pinta que yo. Es más alto, mejor presencia, tiene una pega estable… gana buenas lucas y la saca de vacaciones al extranjero. Indonesia, Francia… y ¿tú? Nada. No sales de vacaciones, te gastas la poca plata que recién empiezas a ganar en weas y ahora no tienes ni para mañana. Pero quiero que me mire.
Quiero que me mire porque es bonita, porque es rubia y porque deseo verla desnuda. Quiero que me mire porque me tienta saber que está casada. Sí, parece que es pura tentación, es mi deseo, lujuria. Pero tiene una hermosa personalidad. Podría llegar a amarla, entonces ella podría llegar a quererme. Pero primero… la deseo. Si se da, podría amarla y quizás ella a mi.“

