Edificio Los Ángeles, Av Los Leones 666 III

09 de Enero de 2010 | Textos

Departamento 201. 24 de Junio, 09:00 Hrs.

Un cuchillo estaba en las manos de David cuando este despertó, ya no en el 202 como cuando había perdido el conocimiento, ahora estaba donde los Rocha, sentado en el sillón viendo la televisión. Se levantó y miró la cocina. Su sueño continuaba ocurriendo y sin dejar detalle atrás.

En ella estaban los Rocha, pero sin vida. Ambos tenían la garganta cortada, pero de diferente forma cada uno. Él tenía un corte en forma de equis en el cuello y ella dos cortes paralelos. El piso de cerámica de la cocina estaba cubierto de sangre.

A David le empezó a doler la cabeza fuertemente, no podía soportar lo que veía y el pensar que él lo había echo, era peor aún. Volvió a sentarse sobre el sillón y a recordar lo que había sucedido, pero no podía. No le quedaba nada más que recordar su sueño… en donde el asesinaba sin compasión a los Rocha.

Estaba frente a la puerta del 201 y tocando el timbre, con un cuchillo entre su ropa. Ella amablemente lo recibe y le pregunta que desea. David dice que desea hablar con él, por lo que ella llama a su marido. Inmediatamente David se levanta y saca su cuchillo. Un certero corte en la garganta la silencia, una vez en el suelo, le propina otro corte paralelo.

Cuando él llega a la sala, se encuentra con la escena, no logra asustarse lo suficiente y muere de la misma forma que su esposa, solo que el golpe de gracia esta vez es en forma de cruz. David arrastra ambos cuerpos hacía la cocina. Ha manchado sus manos con sangre.

No quiere creer que de esa forma ocurrieron los asesinatos, pero si no fue él, ¿quién más? Ante la desesperación piensa en quitarse la vida en el sillón de los Rocha, pero no sería lo apropiado, puede librarse de esa situación.

Son las 10:00 Hrs, mira hacía la rejilla de la ventilación y decide dejar allí los cuerpos. Tiene un solo problema, son demasiado grandes para caer dentro de la ventilación del edificio. Sube a la habitación del matrimonio y saca el plumón. Tapa los cuerpos por si acaso, no sin antes buscar entre ellos las llaves del lugar. Camina hacía su apartamento y toma un bolso de viaje vacío, al bajar del edificio saluda al conserje, don Marcelo y se va nervioso.

Deja un comentario