
(cc) Foto tomada por Milivoj Sherrington, sacada desde Flickr.
Si bien hace tiempo quería escribir sobre esto, no fue hasta que estaba leyendo este artículo de El Mostrador que llegué a la página de MuéveteChile y más especificamente a este artículo sobre el aborto con su opinión bastante clara. Los invito a leer el artículo porque siempre es bueno contrastar opiniones.
A pesar de que quien me conozca puede pensar lo contrario, no estoy de acuerdo con el aborto (ni tampoco el terapéutico). Cosas de mentalidad y de crianza, además de valores. Sin embargo no por eso voy a imponer esta visión a todo el mundo.
Resulta que si usted cree en Dios y en la Biblia no puede estar a favor del aborto, eso está claro. Si no me cree lea en su Biblia más cercana Éxodo 21:22, 23; Génesis 9:6; Hechos 17:28. Espero no queden dudas al respecto.
El problema ahora de esto es que vivimos en una Democracia y no en un Teocracia, por ende debemos respetar el Civismo: hay que aprender a convivir en sociedad. Y como en una sociedad hay diversidad, no todos van a tener nuestra misma opinión sobre el aborto. ¿Entonces qué hacer? ¿Lanzarnos en una guerra civil santa por defender nuestro valores y pensamientos? ¿Imponer nuestras ideas a los demás? No. No sea gil. Siguiendo con quienes creen (creemos) en Dios, Él dotó a los seres humanos de libre albedrío por lo que cada quien tiene la facultad de elegir. De todas formas si usted es creyente quédese tranquilo que “cada uno llevará su propia carga de responsabilidad” (Gálatas 6:5). Por último hay que entender que es muy diferente imponer a convencer, no nos confundamos en esto.
¿Por qué legislar, entonces? Sencillo, porque hay que respetar el civismo y la laicidad del estado en que vivimos. La Biblia dice que hay que estar en sujeción a las autoridades superiores (Romanos 13:1-4) en referencia a las autoridades gubernamentales laicas. La laicidad no es una ideología en si misma, sino se trata de la libertad que tenemos todos de poder profesar nuestras convicciones sean cuales sean. La laicidad no se opone a ninguna condición ideológica, pero tampoco debe primar ninguna: no se niega a la existencia de religiones, pero tampoco lo puede hacer hacia el ateísmo y otras formas ideológicas contrarias. Para que quede claro que el laicismo no es una ideología en si basta con decir que por si misma no pretende explicar nada y tampoco entrega un modelo concreto para entender la realidad. La laicidad se basa en algo parecido a lo que anteriormente hablábamos del libre albedrío ya que dice que todos los hombres son libres por naturaleza y además que todos merecen los mismos derechos.
Por lo que es necesario legislar sobre el aborto porque no puedo imponer mi visión sobre este a los demás. Si una mujer a 200km de mi casa quiere hacerlo, perfectamente la puedo criticar, en lo posible darle a conocer mi parecer al respecto, pero bajo ningún punto de vista obligarla a hacer algo que no quiere y pasar a llevar lo que ya comentamos. Por lo demás si todos compartimos los mismos derechos —y obligaciones— ante la ley no existen impedimentos para el matrimonio homosexual tampoco.
Estamos en nuestro derecho de inculcar nuestros valores a cualquier persona pero ellos también tienen el derecho de aceptarlos o rechazarlos. Si quiere perfectamente en su familia puede enseñar que el aborto no es aprobado por Dios y que no está de acuerdo con la homosexualidad, no hay problemas en eso. Pero si en una familia se quiere enseñar lo contrario, pueden hacerlo. La ley y el estado deben amparar ambos pensamientos. Ley pareja no es dura dicen por ahí.