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	<title>Jorge Morales &#187; cuentos</title>
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		<title>Edificio los Ángeles, Av Los Leones 666 V</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Jan 2010 17:37:49 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Departamento 201, 23 de Junio, 20:00 hrs María José estaba viendo televisión mientras su madre preparaba las cosas para la once. Pronto su madre busco su celular y llamo a su padre. Ella sabía que él estaba con Barbara en el 302, pero no le diría a su madre, razones tenía muchas. Podía sacar provecho [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Departamento 201, 23 de Junio, 20:00 hrs</strong></p>
<p>María José estaba viendo televisión mientras su madre preparaba las cosas para la once. Pronto su madre busco su celular y llamo a su padre. Ella sabía que él estaba con Barbara en el 302, pero no le diría a su madre, razones tenía muchas. Podía sacar provecho de su padre, económicamente y para los permisos, a diferencia de sus amigas ella podía comprar muchas cosas y no tenía problema para hacer lo que quisiera. Por otro lado, no le gustaría que en el colegio sus amigas la vieran como la pobrecita de los padres separados. Por favor, eso no era para ella.</p>
<p>Veía la televisión aún, cuando su padre llegó y saludó a ambas de beso. Ella con la mirada le decía <em>sé donde estuviste</em>, él lo entendía, por eso actuaba con la mayor naturalidad y trataba siempre de llevar las conversaciones en la mesa. Era bueno haciéndolo, todo encargado de relaciones comerciales de cualquier empresa debía serlo. Se consideraba el mejor y debía mantener eso incluso en la mesa de su hogar.</p>
<p>Afortunadamente, siempre pensó que su esposa no era muy inteligente, por eso tampoco se preocupaba demasiado. Manejaba muy bien los tiempos y jamás estaba más de lo debido con Barbara. Obviamente no la amaba, no, pero por pasar un buen momento no se iba a negar. Quizás tampoco amaba a su esposa, pero esto no le importaba, tenía donde vivir, una mujer lo esperaba y una hija le hacía poner los pies en la tierra.</p>
<p>María José terminó de comer, pidió permiso y se retiró a su pieza. Pasaron unos 15 minutos y llamó a su papá. Él se paró, cuidadosamente tomo algo de dinero y se lo pasó. Ella lo guardó y se sentó frente a su computador. No se podía pedir más de la vida&#8230;</p>
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		<title>Edificio los Ángeles, Av Los Leones 666 IV</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Jan 2010 05:05:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jorgerock</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Departamento 302, 23 de Junio, 19:00 hrs. Barbara estaba sola en su casa, con la luz apagada y algo deprimida, miraba la televisión porque era el único panorama que tenía. Sus amigos vivían lejos de allí y no eran lo suficientemente cercanos como para llamarlos e invitarlos a alguna parte. El vacío la comía por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Departamento 302, 23 de Junio, 19:00 hrs.</strong></p>
<p>Barbara estaba sola en su casa, con la luz apagada y algo deprimida, miraba la televisión porque era el único panorama que tenía. Sus amigos vivían lejos de allí y no eran lo suficientemente cercanos como para llamarlos e invitarlos a alguna parte. El vacío la comía por dentro, pero tampoco tenía ganas de mucho&#8230; esperaba una llamada.</p>
<p>Se levantó al baño, pero empezó a sonar su celular. “¿Alo? Soy yo, ahora puedo”. Barbara cortó y fue al baño, pero esta vez a arreglarse como si fuera a salir. Se puso su mejor ropa, y se sentó a esperar. Quien la llamó la iría a ver.</p>
<p>Al abrir la puerta se encontró con él. Era un hombre algo mayor, pero de todas formas buen mozo. Inmediatamente la puerta se cerró, ella lo besó tiernamente en la boca y lo invito a pasar. Hace tiempo que no se podían ver y ella estaba muy emocionada con la situación, porque de verdad lo quería, aunque sabía del problema.</p>
<p>Él camino hacía ella, la besó y abrazó para que ambos terminaran sobre el sofá. La escena era perfecta, Barbara era feliz y no quería que el momento terminara, había dejado mucho para estar con él pasara lo que pasara, y nada más le importaba.</p>
<p>Sonó su celular, él contesto. Su mujer lo llamaba y ya era hora de volver, antes de lo previsto. Barbara quería gritar y pedirle que se quedará, que de una vez por todas la dejará y estuvieran juntos, pero sabía que era algo inútil.</p>
<p>Puso cara de que entendía la situación y le preguntó porque debía marcharse. “Mi mujer está por llegar a la casa y María José me espera”, se despidieron y el bajó al 201.</p>
<p>La velada había sido corta y Barbara se puso su pijama, apagó las luces, prendió la televisión y la miró hasta que se acabo toda la programación&#8230;</p>
<p>Barbara lo conoció en cuanto se mudaron al edificio, hacía 2 años. Un matrimonio normal con un hija adolescente, nada del otro mundo. En aquel entonces ella era pareja de David, del 202. Era un buen chico, pero no era ambicioso, no tenía clase, era menos que normal para ella. Deseaba algo más, con David tenía estabilidad, pero no era lo que buscaba. Sus amigas se estaban casando y hacían intentos de planes por hacer que ella también se vistiera de blanco, pero David no se lo pediría, ¿qué podría hacer ese pequeño sujeto por avanzar en su vida? De todas formas, no se casaría jamás con él.</p>
<p>Poco tiempo después de que los Rocha llegaran se lo encontró en un ascensor. El vestía siempre de terno. Usualmente negro y una camisa blanca, rondaría el metro y ochenta centímetros y una espalda ancha. Era el prototipo de hombre perfecto. Una semana después estaba con él en la cama.</p>
<p>Nunca terminó oficialmente con David, sencillamente se dejaron de ver. Parecía que a él no le importaba, porque sencillamente se saludaban cuando se veían por el edificio, como si nada pasara.</p>
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		<title>Edificio Los Ángeles, Av Los Leones 666 III</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Jan 2010 20:56:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jorgerock</dc:creator>
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		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
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		<description><![CDATA[Departamento 201. 24 de Junio, 09:00 Hrs. Un cuchillo estaba en las manos de David cuando este despertó, ya no en el 202 como cuando había perdido el conocimiento, ahora estaba donde los Rocha, sentado en el sillón viendo la televisión. Se levantó y miró la cocina. Su sueño continuaba ocurriendo y sin dejar detalle [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Departamento 201. 24 de Junio, 09:00 Hrs.</strong></p>
<p>Un cuchillo estaba en las manos de David cuando este despertó, ya no en el 202 como cuando había perdido el conocimiento, ahora estaba donde los Rocha, sentado en el sillón viendo la televisión. Se levantó y miró la cocina. Su sueño continuaba ocurriendo y sin dejar detalle atrás.</p>
<p>En ella estaban los Rocha, pero sin vida. Ambos tenían la garganta cortada, pero de diferente forma cada uno. Él tenía un corte en forma de equis en el cuello y ella dos cortes paralelos. El piso de cerámica de la cocina estaba cubierto de sangre.</p>
<p>A David le empezó a doler la cabeza fuertemente, no podía soportar lo que veía y el pensar que él lo había echo, era peor aún. Volvió a sentarse sobre el sillón y a recordar lo que había sucedido, pero no podía. No le quedaba nada más que recordar su sueño&#8230; en donde el asesinaba sin compasión a los Rocha.</p>
<p>Estaba frente a la puerta del 201 y tocando el timbre, con un cuchillo entre su ropa. Ella amablemente lo recibe y le pregunta que desea. David dice que desea hablar con él, por lo que ella llama a su marido. Inmediatamente David se levanta y saca su cuchillo. Un certero corte en la garganta la silencia, una vez en el suelo, le propina otro corte paralelo.</p>
<p>Cuando él llega a la sala, se encuentra con la escena, no logra asustarse lo suficiente y muere de la misma forma que su esposa, solo que el golpe de gracia esta vez es en forma de cruz. David arrastra ambos cuerpos hacía la cocina. Ha manchado sus manos con sangre.</p>
<p>No quiere creer que de esa forma ocurrieron los asesinatos, pero si no fue él, ¿quién más? Ante la desesperación piensa en quitarse la vida en el sillón de los Rocha, pero no sería lo apropiado, puede librarse de esa situación.</p>
<p>Son las 10:00 Hrs, mira hacía la rejilla de la ventilación y decide dejar allí los cuerpos. Tiene un solo problema, son demasiado grandes para caer dentro de la ventilación del edificio. Sube a la habitación del matrimonio y saca el plumón. Tapa los cuerpos por si acaso, no sin antes buscar entre ellos las llaves del lugar. Camina hacía su apartamento y toma un bolso de viaje vacío, al bajar del edificio saluda al conserje, don Marcelo y se va nervioso.</p>
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		<title>Edificio Los Ángeles, Av Los Leones 666 II</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Jun 2009 01:56:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jorgerock</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Departamento 202. 24 de Junio, 04:00 Hrs. David era el habitante más antiguo del edificio, no el más viejo, ya que vivía desde pequeño allí. Sus padres se habían mudado y lo habían dejado en el apartamento para que se independizara de una vez por todas, algo que le costó mucho a David, por lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Departamento 202. 24 de Junio, 04:00 Hrs.</strong></p>
<p>David era el habitante más antiguo del edificio, no el más viejo, ya que vivía desde pequeño allí. Sus padres se habían mudado y lo habían dejado en el apartamento para que se independizara de una vez por todas, algo que le costó mucho a David, por lo que tuvo que ser forzado a vivir solo.</p>
<p>No es que fuera inseguro, de hecho tenía muchas ganas de irse de su casa antes, pero necesita de la compañía de algún ser humano y sus relaciones humanas no eran muy buenas, si suficientes y socialmente aceptables. De hecho fue pareja durante algunos meses de Bárbara del 302, pero la relación no llegó a buen puerto.</p>
<p>La última noche había sido muy complicada para David, no acostumbraba a soñar, pero esta vez lo había hecho con insistencia, una extraña historia se repetía en su cabeza y no lograba sacarla, quería que parara, porque tenía mucho sueño, pero cada vez que ponía la cabeza sobre su almohada, la historia volvía a suceder, y desde el principio tranquilo que tienen los sueños, hasta su desenlace destructor de realidades acogedoras.</p>
<p>Por desgracia, nadie sabe como quitarse algo de la cabeza, ni como buscar la reconciliación con nuestro subconsciente. Prefirió ver como terminaba la historia, era mejor panorama que no dormir. Grave error.</p>
<p>Al ver el final de su sueño, despertó muy angustiado por lo que había visto, toda su cara lo demostraba y no podía realmente dimensionar lo que había soñado. Se levantó de su cama, aún no salía el sol, pero no tenía sentido seguir durmiendo. Eran las 6:00, caminó hacía el baño, se lavó la cara pero no tuvo el valor de levantar la cabeza para verla en el espejo, no estaba listo para eso.</p>
<p>Eran las 6:15 y ya estaba bajo la ducha inmóvil y pensante.</p>
<p>6:30. Ya estaba completamente listo y tomando desayuno muy lentamente, para pasar el rato amargo sencillamente tostó pan y le untó mantequilla. Preparó también un té con muy poca azúcar, el café le producía acidez.</p>
<p>Eran las 7:00 y escuchó como los Rocha se empiezan a mover para ir a dejar a su hija, María José, al colegio. Estaba ya cerca de la puerta oyendo lo que pasaba tras de ella y pendiente de cada movimiento de los padres, hasta que bajaron de las escalera.</p>
<p>La primera parte de su sueño estaba ocurriendo mientras él estaba despierto y consciente de todo lo que pasaba. A pesar de que tenía la sensación de poder evitar las cosas que ocurrían, no lo hacía, era algo que no podía evitar. Caminaba de un lado para otro dentro de su departamento y se preguntaba como era posible que las cosas dentro de su cabeza se pudieran volver realidad. Pensaba si era una facultad propia o una fuerza externa. Finalmente se decantó por la posibilidad de que todo fuera una gran coincidencia.</p>
<p>A las 7.30 los Rocha llegaron de dejar a su hija en el colegio y David estaba pegado a su puerta escuchando como entraba a su departamento. Su sueño había sido igual. Inmediatamente salió al balcón de su apartamento a tomar aire y respirar un poco.</p>
<p>Al estar afuera miró hacía arriba y allí estaba, en el balcón del 301, Barbara, fumando y mirando hacía la calle como si esperara a alguien. &#8220;¿Tienes algo que hacer?&#8221; Le gritó desde arriba. David algo dubitativo, dijo que sí. &#8220;Debo ir dónde los Rocha&#8221;. Acto seguido entró y nuevamente estaba cerca de la puerta para salir de su apartamento.</p>
<p>Pensaba en como seguía su sueño, y transpiraba. La imagen que le intimidaba estaba en su cabeza, era él con un cuchillo frente al 201. Entonces, se desmayó.</p>
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		<title>Edificio Los Ángeles, Av Los Leones 666 I</title>
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		<pubDate>Thu, 21 May 2009 21:30:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jorgerock</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Disclaimer: Todo lo que se escriba no tiene relación con este lugar, ni siquiera lo conozco por dentro, solo pase alguna vez por fuera y me pareció realmente anecdótico el nombre y la dirección. Así que si alguien de allí pasa por acá, es solo parte de mi inspiración todo lo que salga aquí, además [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><strong>Disclaimer:</strong> Todo lo que se escriba no tiene relación con este lugar, ni siquiera lo conozco por dentro, solo pase alguna vez por fuera y me pareció realmente anecdótico el nombre y la dirección. Así que si alguien de allí pasa por acá, es solo parte de mi inspiración todo lo que salga aquí, además de ficticio.
</p></blockquote>
<p><strong>Departamento 201. 24 de Junio, 16:00 Hrs</strong>.</p>
<p>María José entra a su departamento. Ese día sus padres habían salido de viaje y ella era la reina del lugar. Se sentía feliz, ya que ellos usualmente no confiaban en ella y no la dejaban sola nunca, pero esta vez no la habían esperado y viajaron solos.</p>
<p>Dejó su mochila en el sillón y partió a su pieza a cambiarse el uniforme, mientras sacaba su celular para llamar a su mamá y preguntar cómo estaban, sin embargo nadie contestaba. No le dio mayor importancia y se cambio de ropa. Fue a la cocina y vio que  no había nada preparado para que comiera, algo raro porque ella no sabía cocinar. A lo lejos se escuchaba un pequeño pitido, <em>piii</em>. Pensó que quizás era su celular con una llamada pérdida, lo miró, pero nada. Miró el microondas por si era algo, pero no. De todas formas venía de lejos, así que se imaginó que su padre había dejado algo por ahí y vaya a saber uno para que era.</p>
<p>No tenía que comer y no sabía cocinar, el refrigerador estaba vacío así que encargó una pizza por teléfono. Solución fácil y no tendría que ponerse a pelar nada. Llega la pizza y ella va a su habitación y se pone a comer frente a su computador. <em>Piii</em>, suena otra vez. &#8220;Que raro&#8221;, y mira para todos lados queriendo saber que es eso que se escucha. Se imaginó que venía de la ventilación, pero no volvió a sonar.</p>
<p>Mientras hablaba con sus amigas, las invitó a su casa en la tarde para que vieran una película o en realidad hicieran algo, aprovecharía que estaba sola y nadie le diría que hacer en la casa. Ahora sí tendría que salir a comprar para esperar a sus amigas, si había aprendido algo de las juntas de su mamá y las amigas de ella era que había que ser buena anfitriona. <em>Piii</em>, se escuchó otra vez. &#8220;Esto es de un celular&#8221;, pero ya estaba casi saliendo así que fue al supermercado rápidamente, no había tiempo que perder.</p>
<p>En el trayecto se encontró con el hombre del 202, David. &#8220;Buenas tardes&#8221;, a las que ella respondió amablemente, y siguió su camino.</p>
<p>Volvió al departamento y puso las cosas en el refrigerador. <em>Piii</em>, otra vez el ruido molesto. Sonó el timbre y ni siquiera alcanzó a pensar en el sonido. Eran sus amigas. María José las recibió amablemente y las atendió como correspondía. Bebida y galletas para pasar la tarde. Cerraron las cortinas para dejar todo más oscuro, y todas tapadas en el sillón con una manta, era tiempo de ver una película de terror. <em>Piii</em>, &#8220;¿un celular?&#8221;, dijo una de las amigas mientras buscaba en sus bolsillos. Pero María José aclaró que era un ruido que no sabía de donde venía.</p>
<p>La película avanzaba hacía lo mejor cuando se cortó la luz. Con la emoción y el temor de la película en sus cuerpos, las niñas estaban algo sobrecogidas. <em>Piii</em>, sonaba otra vez ese pitido. &#8220;Cote, ¿por casualidad a uno de tus papás no se le quedó su celular aquí y eso es lo que suena?&#8221;. María José volvió a llamar.</p>
<p>Fernanda era un amiga de María José solo ocasionalmente, pero esta vez se encontraba con este grupo de amigas, la verdad es que no se llevaban muy bien, pero si María José acudía a Fernanda cuando se enojaba con el resto de sus amigas y por eso estaba en el Departamento 201.</p>
<p>Cuando la Cote llama a sus padres, Fernanda estaba cerca de una de las rejillas que tienen la ventilación y escucha que esta vibra un poco. &#8220;¿Está vibrando la rejilla?&#8221;. María José sin separar el celular de su oreja camina hacía la rejilla. Corta la llamada. <em>Piii</em>, suena desde dentro.</p>
<p>Algo extraño pasaba, el celular de su madre estaba dentro de la ventilación y se había cortado la luz. Decidió que hablaría con el conserje, así que iba abriendo la puerta cuando fuera del 201 se encontraba David, del 202, como si estuviese esperándola. &#8220;Hola&#8221;, y la empuja hacía adentro.</p>
<p><em>Continuará&#8230;</em></p>
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		<title>Ojos</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Nov 2008 14:15:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jorgerock</dc:creator>
				<category><![CDATA[Textos]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>

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		<description><![CDATA[Estaba en el paradero, era un día normal y hacía bastante frío, por eso de la gente solo veía parte de su cara, y me hacía fijarme mucho en los ojos. Nunca me he detenido a mirar el color de los ojos de nadie, porque nunca me llaman especialmente la atención. Pero esta vez fue [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Estaba en el paradero, era un día normal y hacía bastante frío, por eso de la gente solo veía parte de su cara, y me hacía fijarme mucho en los ojos. Nunca me he detenido a mirar el color de los ojos de nadie, porque nunca me llaman especialmente la atención. Pero esta vez fue diferente, porque cuando algo sale de la normalidad a la cual estamos habituados nos hace salir de nuestra rutina.</p>
<p>Ella tenía unos ojos diferentes, no eran claros, no eran oscuros, eran diferentes. Sus ojos iban rodeados de un abrigo negro sobre un par de blue jeans que marcaban el cuerpo que acompañaban a las maravillas de su cara. Por sobre sus ojos había un pequeño gorro para protegerse del frío.</p>
<p>La micro aún no pasaba y yo seguía perplejo ante la visión que tenía a mi lado, probablemente mucha gente del paradero se preguntaba porque estaba tan embobado. Llegó la micro, pero no me moví porque quería llegar a mi destino de siempre, sencillamente seguí a los ojos. Me deslice entre la gente que poblaba el lugar sin apartar mi vista de aquellos talismanes.</p>
<p>Se detuvieron cerca de un asiento en el que se encontraba una señora que dormía profundamente. Me puse al lado de ellos, como si me tratase de un acosador, pero mis impulsos eran mayores en aquel momento, extrañamente la poseedora de aquellos ojos no se sentía rara por mi presencia, lo cual en cierta forma me intimidaba, pero no lograba que mis deseos se detuviesen en aquel instante. Todo esto hacía de la situación de los más interesante.</p>
<p>Pasamos el paradero en el que siempre me detenía, sin embargo mis pies no se movieron de su lugar, en realidad, yo tampoco quería que lo hicieran, pero si necesitaba una excusa para sentirme más tranquilo. La micro avanzaba por calles gélidas y sin vida en donde pocas almas quedaban en las veredas aledañas. Tenía la tentación de hablarles, de mirarlos más de cerca, de poder contemplarlos de una manera más plena, de que mi visión se convirtiera en sonido, en tacto, en gusto, en olor.</p>
<p>Sin embargo temía el perder el derecho a ser un observador furtivo de tan sublime belleza en tan pequeño espacio, como era el de aquellos ojos. Mi deseo de no perderlos nunca y de querer conservarlos se iba haciendo cada vez más fuerte. Ya no estaba embobado, estaba enviciado con aquella maravillosa sensación que me producían esas fuentes de emociones y sentimientos.</p>
<p>A ella parecía no importarle nada en absoluto, el mundo pasaba a su alrededor y sus ojos permanecían con el mismo temple que al principio, es como si estos no formaran parte real del cuerpo más allá de la posición de privilegio con la que contaban en su rostro. No transmitían ninguna señal de preocupación o la más mínima intención de abandonar la micro.  Al mirarlos y al verla también a ella solo notaba como respiraba levemente y al aire que se veía escapar de su boca y narices.</p>
<p>En un determinado momento se bajo una cantidad considerable de gente, por lo que ella se sentó en la parte de atrás de la micro. Inmediatamente la seguí y me senté a su lado. Ya no pude seguir siendo un observador fugitivo de aquellos ojos, los mire directamente, ella me miró fijamente y sin decirnos una palabra establecimos un contacto visual directo.</p>
<p>Aquel tiempo fue maravilloso, pude verlos directamente y sin ningún tapujo, ya nada me impedía observarlos a placer. Se me había permitido una nueva sensación en aquel momento, pero quería más que eso. No sabría explicar el sentimiento que me posesionaba, pero de la misma forma que no podía controlar el hecho de que mi existencia estuviese en ese lugar y en aquel momento, tampoco podía controlar las nuevas sensaciones que estaba experimentando.</p>
<p>Los miraba en forma fija y me iba acercando lentamente, de forma casi imperceptible. Quería tenerlos, quería poseerlos, quería que fueran míos y de nadie más. En ese momento ya nada me importaba, solo quería satisfacer mi necesidad de tener algo que anhelaba, porque lo demás ya lo consideraba trivial. Que importaba mi familia. Que importaba mi trabajo. Que importaban mis amigos. Solo me importaban aquellos ojos.</p>
<p>La micro se vacío lentamente, ya no sabía donde estaba ni a donde iba, en realidad tampoco me importaba. Ella puso su mano derecha sobre mi rostro, y sin dejar de mirarlos, lleve mi mano izquierda a su mano. Lentamente comencé a apretarla sin saber exactamente el porqué. Ella no se inmutaba y parecía que no le hacía daño. La micro avanzaba.</p>
<p>Su mano izquierda se poso sobre el otro lado de mi cara, y repetí la acción anterior, esta vez con mi mano derecha sobre la suya. Nuevamente apreté lentamente su mano y ella no reaccionó a esto.</p>
<p>Comencé a desesperarme por tener esos ojos. Ya me había acercado lo suficiente a su cara y apretaba fuertemente sus manos, pero quería más que eso, mi mente jugaba conmigo. Me levante de mi asiento en la micro vacía y sin quitar mi mirada de aquellos ojos maravillosos ni sus manos de mis mejillas, me ubique frente a ella. Saque mis manos de las suyas. La micro continuaba avanzado.</p>
<p>Dirigí mis manos a sus ojos, los toqué con la yema de mis dedos y experimente algo nuevo, diferente, ahora los tocaba. Quería más, empecé a empujarlos hacía adentro, ella no se inmutaba, mis dedos estaban dentro de ella. Llegué a un punto en el cual podía tirarlos hacía afuera, empecé a hacerlo lentamente para lograr sentir cada milímetro de los nervios que se iban desprendiendo de su cráneo.</p>
<p>Estaban a punto de salir, me extasiaba en sobremanera la situación y el hecho de que estaba a punto de poseer algo que anhelaba demasiado. Se desprendieron, los tenía en mi mano y podía mirarlos directamente en todo su esplendor, disfrutaba de ellos como nunca. En su cara solo quedaban unos agujeros por los cuales emanaba sangre. Ella permanecía inmóvil, solo respirando. Toque el timbre, la micro paro y me baje. La micro seguía avanzando.&#8221;</p>
</blockquote>
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