Instalado en Santiago
Lo que ven arriba es mi escritorio en mi nueva pieza, si está bastante desordenado, así que se nota que es mío. Aprovecho de escribir ahora que tengo internet en el departamento, así que vamos a bloguear bastante seguido (o al menos eso espero, creo que ahora tengo bastante más temas de los que hablarles).
El viernes empezó la travesía que me llevaría a esta ciudad, ya que ese día salí de Pichilemu con destino a Rancagua, la primera y única escala en mi viaje. Ya el día sábado emprendimos rumbo a Santiago con mi primo y compañero de departamento. Luego de acomodar todo, casi sin darme cuenta note que estaba solo en una ciudad prácticamente desconocida (ni tanto, pero no es como la ciudad donde uno ha vivido siempre).
Bueno, esa fue básicamente la previa de mi estadía en Santiago. Ya el día lunes fue el inicio de clases, la primera hora teníamos matemática. El profesor se presentó, nos hablo durante toda la hora y de repente notamos como estaba la sala rodeada de gente… al final paso lo inevitable, nos mechonearon, el ritual de inicio para todo quien ingresa a la universidad. ¿Qué nos hicieron? Lo típico: cortarnos la ropa; echarnos vinagre, mostaza, harina y otras cosas que no se que fueron; hacernos pasar por una piscina llena de barro; comer cebolla (no fue tan terrible, me gusta la cebolla :P); entre otras cosas.
Sin embargo podemos decir que le mechoneo no sería nada si no hicieran pedir plata. Obviamente la idea es que tu la juntes para que te devuelvan las cosas. Nos pidieron la no despreciable suma de $8.000, según yo bastante. Así que desde las 10:30 empezó la odisea (para algunos llamada odiosea) de reunir todo ese dinero, que duro hasta las 14:00. La verdad note luego de mucho tiempo que la gente es verdaderamente apretada, no entiendo como pueden negar una moneda a un joven que la pide todo sucio y con la necesidad de recuperar sus cosas. Me gustaría ir personalmente a darle las gracias a cada una de las almas caritativas que me donó alguna moneda, especialmente a una señora que me dio $500, sencillamente la amo.
Y así paso el día lunes. El martes me dio flojera y no fui a la universidad, bueno también se junto como precaución para que no me mechonearan otra vez. El miércoles el profesor no fue, así que no tuvimos clases, creo que el viejo andaba en república checa (y no es broma). Ayer no hubo clases tampoco (si, ya se que todo es leseo), ya que hubo un recibimiento a los cachorros en el Aula Magna; después de eso fuimos a jugar baby fútbol con los de segundo de la carrera, me cansé más con el sol que me jugando. Se supone que posterior al partido había un asado hecho por lo de segundo, pero como se demoraban en empezar agarré mis cosas y me vine a comer al departamento, ya eran muchas horas sin comer.
Fotografía desde mi ventana.
Esas creo que han sido mis aventuras en estos días en la capital del país (que provinciano sonó eso), al menos ya me estoy acostumbrando al departamento y esas cosas, lo descubrí cuando me dio hambre a media tarde. Me ha sorprendido el hecho de que me esta dando sueño muy temprano, quizás debe ser porque me descompuse con el hecho de volver a levantarme temprano todos los días, menos le viernes que no tengo clases.
Lo mejor de todo ha sido mi horario, es demasiado relajado, así que sientan envidia todos los que estudian caleta. De todas formas espero no confiarme, no es la idea relajarse demasiado tampoco.


