Historia de la tierra y el mar

28 de Marzo de 2010 | Personal

Terremoto

Ese día sencillamente me acosté a la misma hora que hacía más o menos todos los días durante el verano, cerca de las 3 de la mañana. Quedé inconsciente hasta que de repente abren la puerta de mi pieza y gritan. Todo se movía. Lo más impresionante de todo no era el movimiento ni ver como el marco de la puerta nunca estaba en el mismo lugar. Era el sonido del mar. Usualmente el mar de noche suena muy fuerte, mucho, pero esta vez fue diferente, fue como si todo el mar estuviera en una botella y alguien la estuviera batiendo. Tal cual.

Cuando pasan estas cosas, y es de noche todo es tan repentino que no tienes tiempo de pensar ni de darte cuenta de lo que estás viviendo. Solamente actúas y tratas de sobrevivir. Terremoto, vestirse, cerrar todo, subir al auto y llegar al cerro. Todos sabíamos que esto iba a pasar y actuamos en concordancia, por lo menos en Pichilemu. Pero no estás preparado para vivirlo de ninguna forma. Es cliché decirlo, pero en el momento no cuenta nada, solo actuar.

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