Mis tres motivos favoritos por los cuales es necesaria una educación gratuita

08 de Octubre de 2011 | Articulos

Durante una reunión con Juantrucha saqué en limpio un par de ideas que por fortuna anoté y he podido madurar. Con eso en mente hoy les ofrezco mis tres motivos personales por los cuales creo necesario e imperante brindar educación gratuita. Me gustaría haber pensando una larga e interesante introducción a los mismos, pero no se me ocurrió nada (y mejor me dejo de latear).

1. La desigualdad del país.

En un pequeño ejercicio de macroeconomía que recomiendo hagan le pido pensar en esto: considere la cantidad de dinero que se llevan las multinacionales fuera del país (especialmente aquellas relacionadas al cobre) y la suma de las fortunas personales de los Luczik, Paulmman, Matte, Piñera y Angelini; notara algo interesante con respecto al porcentaje del PIB al que corresponde, alrededor del 40% de este.

Pensemos seriamente en esto: menos del 1% de la población de este país tiene un poco menos de la mitad de TODOS los ingresos que se generan en él. Yo quiero llorar.

2. País lleno de pobres y delincuencia.

Suena fuerte porque probablemente no había pensando en esto antes, pero la últimamente encuesta CASEN de la UDP revela que el 50% de las familias de este país registrar un ingreso total igual o menor a $250.000 mensuales. Con esta realidad país notará que realmente somos una sociedad pobre, pues con esta cantidad apenas alcanzaría para pagar una mensualidad universitaria… y la familia entera se quedaría sin comer.

Además el 10% más rico de este país registro un ingreso familiar mensual promedio de $3.000.000 y el segundo decil más rico uno de $1.000.000, dinero con el que podría mandar a 2 hijos a la universidad y empezar a apretar el cinturón. Por lo que en este país solamente un pequeño porcentaje de la población puede darse el lujo de mandar a 2 hijos o más a cursar estudios superiores.

Por estos motivos surge una cuestión que es de suma importancia: si alguien viene de cuna de mimbre su única perspectiva para alcanzar todo aquello que la sociedad le promete pero no puede conseguir es robar. Un joven de población que se dedica a delinquir un fin de semana hace alrededor del triple del dinero que ganaría mensualmente con la perspectiva que le ofrece la educación municipal de su sector, además este hecho genera un círculo vicioso: como saben esto no existe interés en educarse y esto se transmite de generación en generación, además entre grupos de amigos, etc. La educación se vuelve algo no importante, por lo que no tienen la conciencia de que la buena calidad de la misma puede asegurar un buen futuro, así que sencillamente no les interesa.

3. El cobre se va a acabar.

Cuesta hacerse una idea de que pasaría en este caso, pero es un hecho: el sueldo de Chile viene con fecha de vencimiento. Me parece que aún no se ha hecho un estudio serio sobre cuanto de este queda verdaderamente porque nos da miedo enterarnos de la fecha límite. Recuerde: pasará lo mismo que hace un siglo con el salitre.

En vista de esto, ¿qué debe hacer una sociedad que quiere avanzar hacia el desarrollo y la igualdad? Invertir en I+D. Investigación y Desarrollo es lo único por lo que un país que no tiene recursos naturales puede destacar. En un escenario más positivo: un país con grandes recursos naturales y gran capacidad en I+D sencillamente sería una gran potencia en su región. No hay que engañarse: la macroeconomía chilena puede ser estable y destacable a nivel internacional, pero nuestro peso específico como país es nulo.

Luli es el pueblo

09 de Septiembre de 2011 | Articulos

Lo que tiene el paro es que uno pasa mucho tiempo en la casa. En Portada es un vicio en la tarde y escuchar a Pamela Jiles es un pequeño placer. Mucho de lo que dice hay que filtralo desde su locura y otras buscar entenderlas desde lo implícito de sus declaraciones. Es cosa de notar su favor hacia Luli y su descontento con todo lo que hace Adriana. Sí, esa comparación tan banal, común y carente de sentido fuera de la farándula se transforma en una analogía de la sociedad.

Porque Luli es el pueblo. Luli empezó sin nada y lo quería todo. Luli no tenía nada y el querer ser como el resto la impulsó a llegar a donde está, a poder irse de vacaciones a una playa paradisiaca al extranjero. Luli es el pueblo, empieza a tener más cosas y a sentir que está surgiendo, pero no es feliz. No sabe lo que es realmente la felicidad y vive bajo la presiones de la sociedad de tener más y más para poder llegar a sentirse satisfecho. Es como pillarse la cola.

Ella no lo sabe, pero Luli es el pueblo, es el pueblo que vive bajo una ilusión impuesta de que la acumulación es el fin máximo de su existencia, de que lo mejor es destacar de esa manera y no saber que vive bajo un yugo: uno moral, económico y político desde más arriba. Porque Luli vive de lo que otros piensan de ella, vive bajo este yugo.

La miseria como forma de salvación

07 de Septiembre de 2011 | Articulos

Me cargan quienes intentan que veamos la miseria como algo heroico. Este discurso que ensalza la pobreza, que la lleva hasta el punto de que este supuesto “merecimiento” es tan solo para que los sujetos bajo la miseria ganen algo más allá de lo material, que lo espiritualidad de su vida los hace sobrellevar el sufrimiento. Sí, sufrimiento por llegar a cada mes.

Porque el hecho de que 33 mineros hayan quedado atrapados en una mina no los convirtió en héroes. Los convierte en miserables. Como la gente se siente ofendida por esta palabra y no le gusta aplicarla hay que remitirse a la RAE para que lo comprenda:

miseria.
(Del lat. miserĭa).
1. f. Desgracia, trabajo, infortunio.
2. f. Estrechez, falta de lo necesario para el sustento o para otra cosa, pobreza extremada.

Si los mineros no fueron unos miserables, no lo sé. No los ensalce por lo que no son, ensálcelos por su esfuerzo a pesar de la miseria, lo que los hace valientes pero no héroes, las víctimas no son héroes.

Quienes enaltecen la miseria como una forma de logro por sobre lo material lo hacen solo para justificar su descaro ante su carencia de los valores que predican. Hay que tener cuidado con el discurso mesiánico-espiritual en política porque no soluciona nada concreto.

3 libros para comprender la cultura

02 de Septiembre de 2011 | Opinión

Vía el twitter de @stark llegué al sitio de Brian Pickings en donde hacen gala de una lista con los 10 libros con casi todo lo que hay que saber acerca de la cultura. BTW, bastante interesante de leer. Tal vínculo me hizo recordar una clase de Comunicación Social del profesor (y poeta y dramaturgo) Pablo Paredes en donde afirmaba que para comprender la mayor parte de la influencia cultural que hay sobre los chilenos había que leer La Araucana de Alonso de Ercilla, el Leviatán de Thomas Hobbes (base del derecho moderno) y la Biblia.

Al día de hoy lo pienso y si bien no explica la cultura que poseemos, si sirve para comprender de donde vienen muchas de las ideas que rigen firmemente nuestra sociedad. Probablemente donde más se nota esto es al momento de legislar, y se nota aún más en el sentido inverso ya que las generaciones más nuevas, quienes hoy conforman el movimiento social, están mucho más alejada de estas influencias —sobre todo de La Araucana y la Biblia— por ello es que para muchos los cambios propuestos por la nueva generación son una locura.

Locuras necesarias.

No quiero proteccionismo

31 de Agosto de 2011 | Opinión

Los políticos son los representantes del pueblo, no deberían alzarse como su protector. Aun cuando no creo que en la democracia representativa, esta debe funcionar correctamente dentro de sus limitaciones. Cada político debe representar a las personas que votaron por ellos. Entonces si la mayor parte del país se opone al lucro con fondos públicos en la educación, cuando se lo defiende en el Senado, ¿se está representando a los votantes o a los intereses de unos pocos?