Ven para acá

November 12th, 2009 | Textos | Tags: | 1 Comentario

Ven para acá. Te diré porque ahora te hablo poco. La verdad, cuando te decía que era porque no tenía tiempo o porque coincidíamos menos era mentira, porque si hubiese querido, siempre te estaría buscando. Pero no es por eso, no. Es porque me gustas, me gustas mucho, pocas veces me ha atraído alguien como tú, con todas tus cualidades y hasta tus defectos, porque me llamas la atención en tu forma completa, incluso en aquellas cosas que escondes y lo que rodea todo tu misterio.

Por eso te deje de hablar, porque no puedo soportar el hecho de tenerte cerca pero no poder alcanzarte, porque se que esto no es recíproco, entonces no puedo hacer nada. Si te tengo cerca me cambia el mundo, porque tengo diferentes perspectivas, no puedo actuar con normalidad y me siento incómodo, y mucho. No lo puedo evitar, trato de ser normal, pero no se puede. Quiero que no se note y espero que de verdad no te des cuenta, esta carga es mía y no me gustaría entregártela a pesar de que necesito expresar y sacarme un poco de ella de la forma que sea.

Me es difícil, lo sé, soy un poco patético, lo sé, pero si las cosas no fueran así, quizás nunca te hubiese conocido, y probablemente eso sería realmente peor que esta maldita situación. La tensión es la sal de la vida, y sin esta no sería lo suficientemente entretenida como para vivirla.

Hace un año que te fuiste…

November 8th, 2009 | Textos | Tags: , , | Comentar

Estoy escuchando Shine On Your Crazy Diamond de Pink Floyd. Se que quizás tu nunca los escuchaste, la verdad es que nunca te lo pregunté, porque se que te encantaban las rancheras. De todas formas nuestras conversaciones no eran sobre música, no, eran básicamente sobre ti, porque de verdad eras una caja de sorpresas, la verdad es que tu vida lo fue.

Como sobrellevo tu muerte creo que es lo correcta, aunque de todas formas me gustaría volverte a hablar porque extraño la forma que tenías de expresarte sobre las cosas que te pasaron. Lo importante no era tanto el contenido de lo que decías como lo que envolvía tus historias con esos viejos de campo, no era la historia en sí, era como brillaban tus ojos al contarlas. Traté siempre de ponerte la mayor atención posible, no porque me aburriera y temiera que mi indiferencia te molestara, más bien lo hacía porque hay cosas que es importante atesorar en lo más profundo.

No me da pena tu muerte, porque en lo más profundo de mi ser se que nos abandonaste porque realmente necesitabas descansar ya de todo lo que te había ocurrido en el último tiempo, aunque quisiéramos entenderte jamás podríamos llegar a comprender lo que las pérdidas en tu situación provocan, no es que dejaras a mi Mamita sola, no, solamente te adelantaste como siempre para que ella en un futuro esté mejor.

Lo que de verdad me da pena es la ausencia que generas en los demás, no es tu culpa, no, esta culpa es nuestra por no poder aceptar lo que ha pasado, pero tenemos que hacerlo. Lo importante no es recordar tu muerte, lo importante es recordar lo que fue tu vida y lo que nos enseñaste.

Por eso me gustaría poder llegar a ser al menos la mitad de lo que fuiste y lo que significaste para la gente que te quería y la gente que te conoció, porque tu sola presencia era de respeto, tu sola palabra nos daba confianza y seguridad. Directamente me transmitiste cosas muy importantes, y las que no, me las contó mi madre, que te recuerda con mucho cariño y le haces mucha falta. Bueno, creo que le haces falta a toda la familia que formaste.

No puedo sino darte las gracias por todo, este año desde que te fuiste ha sido extraño, no sé si ha sido bueno o malo, no lo podría decir ahora, pero tu partida significó cambios importantes en la vida de todos nosotros.

Te quiero Tata, y aunque sé que esto no lo leerás ni oirás a pesar de lo que puedan creer mis primos o mis tías y tíos, porque estás durmiendo y nada sabes, es una forma de externalizar lo que siento y poder liberarme de muchas cosas. Saber que lo que importa no es que te hayas ido, sino lo que nos dejaste a todos, saber que lo que importa no es la muerte, es la vida y que yo voy a luchar por ella.

Espero verte en un futuro Tata, te veré allí…

En el metro…

November 3rd, 2009 | Textos | Tags: , | Comentar

… venía una tipa escuchando la OST de Half Life mientras yo leía 1984 de George Orwell. Me tenía lo suficientemente desesperado como para agarrar la guagua que estaba en el coche frente mío y ocuparla de metralleta intentando matar a todos los tipos que estaban en el vagón. Menos mal que se bajó en Baquedano.

Edificio Los Ángeles, Av Los Leones 666 II

June 7th, 2009 | Textos | Tags: , , | 2 Comentarios

Departamento 202. 24 de Junio, 04:00 Hrs.

David era el habitante más antiguo del edificio, no el más viejo, ya que vivía desde pequeño allí. Sus padres se habían mudado y lo habían dejado en el apartamento para que se independizara de una vez por todas, algo que le costó mucho a David, por lo que tuvo que ser forzado a vivir solo.

No es que fuera inseguro, de hecho tenía muchas ganas de irse de su casa antes, pero necesita de la compañía de algún ser humano y sus relaciones humanas no eran muy buenas, si suficientes y socialmente aceptables. De hecho fue pareja durante algunos meses de Bárbara del 302, pero la relación no llegó a buen puerto.

La última noche había sido muy complicada para David, no acostumbraba a soñar, pero esta vez lo había hecho con insistencia, una extraña historia se repetía en su cabeza y no lograba sacarla, quería que parara, porque tenía mucho sueño, pero cada vez que ponía la cabeza sobre su almohada, la historia volvía a suceder, y desde el principio tranquilo que tienen los sueños, hasta su desenlace destructor de realidades acogedoras.

Por desgracia, nadie sabe como quitarse algo de la cabeza, ni como buscar la reconciliación con nuestro subconsciente. Prefirió ver como terminaba la historia, era mejor panorama que no dormir. Grave error.

Al ver el final de su sueño, despertó muy angustiado por lo que había visto, toda su cara lo demostraba y no podía realmente dimensionar lo que había soñado. Se levantó de su cama, aún no salía el sol, pero no tenía sentido seguir durmiendo. Eran las 6:00, caminó hacía el baño, se lavó la cara pero no tuvo el valor de levantar la cabeza para verla en el espejo, no estaba listo para eso.

Eran las 6:15 y ya estaba bajo la ducha inmóvil y pensante.

6:30. Ya estaba completamente listo y tomando desayuno muy lentamente, para pasar el rato amargo sencillamente tostó pan y le untó mantequilla. Preparó también un té con muy poca azúcar, el café le producía acidez.

Eran las 7:00 y escuchó como los Rocha se empiezan a mover para ir a dejar a su hija, María José, al colegio. Estaba ya cerca de la puerta oyendo lo que pasaba tras de ella y pendiente de cada movimiento de los padres, hasta que bajaron de las escalera.

La primera parte de su sueño estaba ocurriendo mientras él estaba despierto y consciente de todo lo que pasaba. A pesar de que tenía la sensación de poder evitar las cosas que ocurrían, no lo hacía, era algo que no podía evitar. Caminaba de un lado para otro dentro de su departamento y se preguntaba como era posible que las cosas dentro de su cabeza se pudieran volver realidad. Pensaba si era una facultad propia o una fuerza externa. Finalmente se decantó por la posibilidad de que todo fuera una gran coincidencia.

A las 7.30 los Rocha llegaron de dejar a su hija en el colegio y David estaba pegado a su puerta escuchando como entraba a su departamento. Su sueño había sido igual. Inmediatamente salió al balcón de su apartamento a tomar aire y respirar un poco.

Al estar afuera miró hacía arriba y allí estaba, en el balcón del 301, Barbara, fumando y mirando hacía la calle como si esperara a alguien. “¿Tienes algo que hacer?” Le gritó desde arriba. David algo dubitativo, dijo que sí. “Debo ir dónde los Rocha”. Acto seguido entró y nuevamente estaba cerca de la puerta para salir de su apartamento.

Pensaba en como seguía su sueño, y transpiraba. La imagen que le intimidaba estaba en su cabeza, era él con un cuchillo frente al 201. Entonces, se desmayó.

Edificio Los Ángeles, Av Los Leones 666 I

May 21st, 2009 | Textos | Tags: , , | 3 Comentarios

Disclaimer: Todo lo que se escriba no tiene relación con este lugar, ni siquiera lo conozco por dentro, solo pase alguna vez por fuera y me pareció realmente anecdótico el nombre y la dirección. Así que si alguien de allí pasa por acá, es solo parte de mi inspiración todo lo que salga aquí, además de ficticio.

Departamento 201. 24 de Junio, 16:00 Hrs.

María José entra a su departamento. Ese día sus padres habían salido de viaje y ella era la reina del lugar. Se sentía feliz, ya que ellos usualmente no confiaban en ella y no la dejaban sola nunca, pero esta vez no la habían esperado y viajaron solos.

Dejó su mochila en el sillón y partió a su pieza a cambiarse el uniforme, mientras sacaba su celular para llamar a su mamá y preguntar cómo estaban, sin embargo nadie contestaba. No le dio mayor importancia y se cambio de ropa. Fue a la cocina y vio que no había nada preparado para que comiera, algo raro porque ella no sabía cocinar. A lo lejos se escuchaba un pequeño pitido, piii. Pensó que quizás era su celular con una llamada pérdida, lo miró, pero nada. Miró el microondas por si era algo, pero no. De todas formas venía de lejos, así que se imaginó que su padre había dejado algo por ahí y vaya a saber uno para que era.

No tenía que comer y no sabía cocinar, el refrigerador estaba vacío así que encargó una pizza por teléfono. Solución fácil y no tendría que ponerse a pelar nada. Llega la pizza y ella va a su habitación y se pone a comer frente a su computador. Piii, suena otra vez. “Que raro”, y mira para todos lados queriendo saber que es eso que se escucha. Se imaginó que venía de la ventilación, pero no volvió a sonar.

Mientras hablaba con sus amigas, las invitó a su casa en la tarde para que vieran una película o en realidad hicieran algo, aprovecharía que estaba sola y nadie le diría que hacer en la casa. Ahora sí tendría que salir a comprar para esperar a sus amigas, si había aprendido algo de las juntas de su mamá y las amigas de ella era que había que ser buena anfitriona. Piii, se escuchó otra vez. “Esto es de un celular”, pero ya estaba casi saliendo así que fue al supermercado rápidamente, no había tiempo que perder.

En el trayecto se encontró con el hombre del 202, David. “Buenas tardes”, a las que ella respondió amablemente, y siguió su camino.

Volvió al departamento y puso las cosas en el refrigerador. Piii, otra vez el ruido molesto. Sonó el timbre y ni siquiera alcanzó a pensar en el sonido. Eran sus amigas. María José las recibió amablemente y las atendió como correspondía. Bebida y galletas para pasar la tarde. Cerraron las cortinas para dejar todo más oscuro, y todas tapadas en el sillón con una manta, era tiempo de ver una película de terror. Piii, “¿un celular?”, dijo una de las amigas mientras buscaba en sus bolsillos. Pero María José aclaró que era un ruido que no sabía de donde venía.

La película avanzaba hacía lo mejor cuando se cortó la luz. Con la emoción y el temor de la película en sus cuerpos, las niñas estaban algo sobrecogidas. Piii, sonaba otra vez ese pitido. “Cote, ¿por casualidad a uno de tus papás no se le quedó su celular aquí y eso es lo que suena?”. María José volvió a llamar.

Fernanda era un amiga de María José solo ocasionalmente, pero esta vez se encontraba con este grupo de amigas, la verdad es que no se llevaban muy bien, pero si María José acudía a Fernanda cuando se enojaba con el resto de sus amigas y por eso estaba en el Departamento 201.

Cuando la Cote llama a sus padres, Fernanda estaba cerca de una de las rejillas que tienen la ventilación y escucha que esta vibra un poco. “¿Está vibrando la rejilla?”. María José sin separar el celular de su oreja camina hacía la rejilla. Corta la llamada. Piii, suena desde dentro.

Algo extraño pasaba, el celular de su madre estaba dentro de la ventilación y se había cortado la luz. Decidió que hablaría con el conserje, así que iba abriendo la puerta cuando fuera del 201 se encontraba David, del 202, como si estuviese esperándola. “Hola”, y la empuja hacía adentro.

Continuará…

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