Departamento 202. 24 de Junio, 04:00 Hrs.
David era el habitante más antiguo del edificio, no el más viejo, ya que vivía desde pequeño allí. Sus padres se habían mudado y lo habían dejado en el apartamento para que se independizara de una vez por todas, algo que le costó mucho a David, por lo que tuvo que ser forzado a vivir solo.
No es que fuera inseguro, de hecho tenía muchas ganas de irse de su casa antes, pero necesita de la compañía de algún ser humano y sus relaciones humanas no eran muy buenas, si suficientes y socialmente aceptables. De hecho fue pareja durante algunos meses de Bárbara del 302, pero la relación no llegó a buen puerto.
La última noche había sido muy complicada para David, no acostumbraba a soñar, pero esta vez lo había hecho con insistencia, una extraña historia se repetía en su cabeza y no lograba sacarla, quería que parara, porque tenía mucho sueño, pero cada vez que ponía la cabeza sobre su almohada, la historia volvía a suceder, y desde el principio tranquilo que tienen los sueños, hasta su desenlace destructor de realidades acogedoras.
Por desgracia, nadie sabe como quitarse algo de la cabeza, ni como buscar la reconciliación con nuestro subconsciente. Prefirió ver como terminaba la historia, era mejor panorama que no dormir. Grave error.
Al ver el final de su sueño, despertó muy angustiado por lo que había visto, toda su cara lo demostraba y no podía realmente dimensionar lo que había soñado. Se levantó de su cama, aún no salía el sol, pero no tenía sentido seguir durmiendo. Eran las 6:00, caminó hacía el baño, se lavó la cara pero no tuvo el valor de levantar la cabeza para verla en el espejo, no estaba listo para eso.
Eran las 6:15 y ya estaba bajo la ducha inmóvil y pensante.
6:30. Ya estaba completamente listo y tomando desayuno muy lentamente, para pasar el rato amargo sencillamente tostó pan y le untó mantequilla. Preparó también un té con muy poca azúcar, el café le producía acidez.
Eran las 7:00 y escuchó como los Rocha se empiezan a mover para ir a dejar a su hija, María José, al colegio. Estaba ya cerca de la puerta oyendo lo que pasaba tras de ella y pendiente de cada movimiento de los padres, hasta que bajaron de las escalera.
La primera parte de su sueño estaba ocurriendo mientras él estaba despierto y consciente de todo lo que pasaba. A pesar de que tenía la sensación de poder evitar las cosas que ocurrían, no lo hacía, era algo que no podía evitar. Caminaba de un lado para otro dentro de su departamento y se preguntaba como era posible que las cosas dentro de su cabeza se pudieran volver realidad. Pensaba si era una facultad propia o una fuerza externa. Finalmente se decantó por la posibilidad de que todo fuera una gran coincidencia.
A las 7.30 los Rocha llegaron de dejar a su hija en el colegio y David estaba pegado a su puerta escuchando como entraba a su departamento. Su sueño había sido igual. Inmediatamente salió al balcón de su apartamento a tomar aire y respirar un poco.
Al estar afuera miró hacía arriba y allí estaba, en el balcón del 301, Barbara, fumando y mirando hacía la calle como si esperara a alguien. “¿Tienes algo que hacer?” Le gritó desde arriba. David algo dubitativo, dijo que sí. “Debo ir dónde los Rocha”. Acto seguido entró y nuevamente estaba cerca de la puerta para salir de su apartamento.
Pensaba en como seguía su sueño, y transpiraba. La imagen que le intimidaba estaba en su cabeza, era él con un cuchillo frente al 201. Entonces, se desmayó.